Mujeres en Eco

¿Quiénes son las mujeres que acuden a las sesiones individuales o participan en los Círculos de Mujeres?

Las mujeres a quienes acompaño suelen encontrarse en un momento de su vida en el que algo necesita ser escuchado, reajustado o transitado de una manera diferente.

No se trata necesariamente de un acontecimiento concreto ni de una crisis evidente. A veces es un cansancio difícil de explicar, una sobrecarga emocional, una sensación de desajuste o la impresión de haberse ido alejando de sí mismas con el paso del tiempo.

Estas mujeres han aprendido a adaptarse, a salir adelante y a responder a las expectativas de los demás, hasta llegar a experimentar una forma de agotamiento, pérdida de referentes o saturación interior.

Algunas viven una sobrecarga emocional o sensorial, tienen dificultades para encontrar su lugar o experimentan un sentimiento persistente de desajuste con su entorno.

Otras simplemente sienten la necesidad de hacer una pausa, comprender lo que está sucediendo en su mundo interior o recuperar un espacio de calma y respiración.

Las mujeres autistas sin discapacidad intelectual (TEA sin DI), cuya experiencia suele estar marcada por mecanismos de adaptación, una intensa sensibilidad emocional o sensorial, un profundo sentimiento de diferencia y la necesidad de que su singularidad sea respetada, también forman parte de las mujeres que encuentran en los espacios de acompañamiento, expresión y resonancia que propongo un lugar donde sentirse escuchadas y acogidas.

Las mujeres que eligen un acompañamiento como el que ofrece El Eco de los Sentidos no buscan soluciones prefabricadas ni exigencias de cambio. Buscan, ante todo, un espacio seguro, una escucha atenta y respetuosa, un lugar donde puedan expresar lo que están viviendo sin ser juzgadas, corregidas ni presionadas para avanzar más rápido de lo que es adecuado para ellas. Buscan comprender, dar sentido, transformarse y abrirse a nuevas posibilidades.

Ya sea a través de sesiones individuales o de los Círculos de Mujeres, el acompañamiento les permite poner palabras a su experiencia, comprenderse mejor, explorar sus vivencias y sus emociones, y encontrar un mayor equilibrio interior.